Merienda campestre



 La ventaja de tener un poco de todo en la despensa de la cocina y en la cómoda de mamá (debido, en parte, a ese extraño fenómeno femenino llamado “planificación”), nos ha permitido organizar una merienda campestre improvisada para acoger a unos amigos que han aparecido por sorpresa. ¿El resultado? Todo un éxito: bizcocho casero, galletitas, fruta fresca y nuestra mantelería Caipirinha color piedra. Sencillez, elegancia y un atardecer agradable para despedir los días calurosos de este verano.

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