Ensalada de verano

Elegiremos una fuente plana donde extenderemos un manojo de sonrisas (genuinas, las otras amargan)  de modo que la cubran entera. Por encima esparciremos frases bonitas que previamente habremos recolectado de alguna lectura, si puede ser, escritas en distintas lenguas  para darle color. Haremos un picadillo de ideas y proyectos y lo reservaremos.

En el centro de la fuente colocaremos un lecho de besos con flores comestibles y abrazos tiernos. Rociaremos con un chorrito de deseo (tiendas gourmet). Alrededor, adornaremos con unas ramitas de optimismo que salpimentaremos con buenas noticias y un puñadito de chistes frescos. Lo regaremos todo con conversaciones divertidas, una vinagreta de pensamientos originales y un buen pellizco de música (no pasa nada si se os va la mano).

Con el picadillo que teníamos reservado untaremos una capa fina encima de los ingredientes y lo decoraremos con unas gotas de ironía balsámica y una cucharadita de miel. Si tenéis comensales cinéfilos podéis cortar en dados un poco de cine francés (variedad comedia) o rebanar lascas finas de series norteamericanas (variedad televisión).

Preparad helado con fruta de la pasión. Haced bolitas con una cucharilla. Añadir en el último momento.

Espolvoread la ensalada con una pizca de lluvia de estrellas. Lo acompañaremos con vino blanco, risueño y muy muy frío.

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